De los diferentes procesos de transformación a los que se somete a la uva, se obtienen las diferentes variedades de vino existentes, es decir: el tinto, el rosado y el blanco. Para la elaboración del vino tinto, empleamos uvas tintas junto con su hollejo (piel) que es donde residen los taninos, encargados éstos de dotar de color al vino final. Lo mismo sucede con el vino rosado, es decir, usamos uvas tintas para su elaboración (o una mezcla de ellas junto con uvas blancas, y parcialmente su hollejo, para dotar de un color menos intenso a la elaboración final. Por último, respecto al vino blanco, comentar que el mismo se elabora a partir de uvas blancas sin sus hollejos.
Cierto es que el vino en cualquiera de sus variedades, es acompañante ideal de multitud de ocasiones (en la intimidad de tu hogar, en determinados actos sociales, etc…), y cierto es también que se aconseja una u otra variedad en función de su acompañamiento en las comidas. El vino tinto es recomendable como acompañante de las carnes rojas y aperitivos (jamón, queso, entrantes, etc…) y servido a una temperatura ambiente (alrededor de unos 17 grados); mientras que el vino rosado acompaña perfectamente a las carnes más suaves, arroces, pastas y pescados (sirviéndose a una temperatura fría, oscilando esta alrededor de los 7 grados); y, el vino blanco se erige como el perfecto acompañante de los pescados, de aves y ciertos postres, sirviéndose a una temperatura de unos 9 grados.
Como ejemplo de distintas elaboraciones de cada variedad de vino, citaremos a las siguientes:
- De vino tinto: son famosos nuestros Riojas y Riberas del Duero entre otros, al igual que en Francia destacan el “Cabernet Sauvignon” y el “Pinot Noir”
- Respecto al vino rosado, en Navarra (España), elaborados con uva “Garnacha”, es donde más tradición elaboradora de este tipo de vinos existe, al igual que en Utiel-Requena (Valencia). En Portugal destacan entre otros el prestigioso “Mateus Rosé”
- Y, sobre el vino blanco, citar al “Chianti” de la Toscana italiana, o al “Frascati” de producción italiana igualmente. En Francia resalta el “Chardonnay” y el “Sauvignon Blanc”.

Respecto a la obtención del tequila y sus variedades, establecer las siguientes consideraciones: en primer lugar si hablamos de tequila puro, estaremos hablando de un tequila elaborado con glucosa de algave en su totalidad; mientras que si hablamos de mixto, lo haremos de un tequila elaborado con al menos un 60 % de dichas glucosas. Y, según el envejecimiento al que sea sometido, hablaremos de:
El tequila debe su nombre a la localidad de donde es originario: Tequila, en México. Cuentan que los indígenas de Jalisco (territorio donde se encuentra Tequila) lo descubrieron casualmente tras quemarse el interior de unos cuantos agaves (la planta a partir de la cual se elabora el tequila) por el efecto de un rayo, lo cual produjo que un atrayente aroma llegara hasta ellos, quienes motivados por el mismo localizaron su enclave y probaron lo que pensaban era regalo de los dioses (fue un indígena quien días después y tras haberse quedado algo de dicho jugo olvidado, volvió a sentir su aroma y descubrió un líquido burbujeante, que modificó su manera de actuar tras probarlo). Y fueron los colonizadores de España quienes destilaron años después dicho jugo primario para dotarlo de un sabor más tosco, posibilitando el nacimiento de nuestro actual tequila.